Consejos para trabajar el autoconcepto

La visión que tenemos de nosotros mismos nos ayuda a ponernos piedras en el camino o a impulsarnos para conseguir nuestro objetivo. Si pensamos que podemos conseguir algo, si creemos en nosotros, será más fácil que lleguemos a nuestro objetivo que si pensamos que no podemos, que es demasiado para nosotros.

Por eso, es importante tener un comportamiento positivo y una actitud que nos ayude a seguir hacia delante. No nos pongamos más trabas, ni se las pongas a tu hijo en sus estudios. Es común escuchar frases como, “esta materia no se te da bien”, “eres mejor en esta otra”. No caer en ellas, tenemos que afrontar todas las materias ya que son obligatorias para seguir con nuestros cursos escolares, pues ¡vamos a por ellas!

Es importante la forma de comportarnos y cómo crecer personalmente.

Piensa en positivo pero no solo hacia tí, sino también hacia los demás. No hace muchos días, escuché en la radio que tenemos que hablar de los demás destacando sus cualidades, no criticando lo que hacen mal o no nos gusta, esto suele ser lo habitual. Lo llamaron el chisme invertido. Prueba a practicarlo.

Recuérdate tus cualidades positivas, lo que has logrado, qué habilidades tienes y lo que has conseguido personal y profesionalmente. Confía en ti y todo será posible. Este cambio en tu actitud te ayudará también a combatir el estrés y la forma en la que afrontas las situaciones en el día a día.

Este es un mensaje que lanzamos a nuestros alumnos desde que comenzamos las clases y la actitud que deben tener, sobretodo, a principio y final del curso. Son unas pautas muy importantes en edades tan manejables.

Otra de las pautas que podemos llevar a cabo, es hacer una revisión de vida, es decir, por qué hago unas cosas y no otras, cuál es la motivación para hacer lo que hago.  Encuentra un motivo seguro que te impulsará y te involucrará más. En este sentido, si tu hijo está en edad escolar, lo puedes practicar en tareas como elegir la extraescolar que le gusta al alumno y no al padre.

Rodéate de gente, amigos y compañeros de ámbitos diferentes. Es bueno tener gente  muy diferente y que no tengan nada en común entre ellos, este abanico social nos ayudará a escucharnos, a darnos consejos, afecto, recibir feedback positivo.

Muchas veces la felicidad depende de nosotros mismos, ser flexible te enseñará a ver el punto de vista de otra persona y a aprender a adaptarte y seguir adelante en otros ámbitos de la vida no solo educativos. Hay que ser optimista en los peores momentos, mantenerte con esperanza te ayuda a salir de las situaciones complicadas con más éxito y no ver solo lo negativo. Como muchas veces escuchamos, hay que intentar sacar lo positivo de cualquier situación. No es fácil, pero sí muy gratificante. Haz de esto tu hábito de vida. Los malos momentos son transitorios, pero las sensaciones que provocas en tu cuerpo se quedan para siempre.

En cualquier momento de nuestra vida, incluso en esos malos momentos que acabamos de hablar, tenemos que cuidarnos, no debemos dejar de lado el hacer ejercicio si es una rutina o el alimentarnos o dormir las horas necesarias. Hace unos días publicamos un post sobre ello, pincha en el siguiente enlace para verlo.

Mens sane in corpore sane

Según todo lo comentado hasta ahora, si somos capaces de ver diferentes soluciones a un problema o ante un nuevo reto seremos capaces de afrontarlo mejor. Si tenemos muchas ideas en nuestra cabeza, tal vez sea positivo hacer una lista, ordenarlas y analizar lo mejor y lo peor de cada una de ellas. No tomes decisiones de forma rápida y sin pensar, la repercusión que provoque puede ser muy negativa y, ante cualquier decisión, no olvides la máxima de todo, tienes que conseguir tus objetivos por lo que plantéate metas a corto, medio y largo plazo y ves caminando hacia ellas. Conseguir un pequeño paso, es imprescindible para el objetivo final.

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