La desobediencia de los hijos es uno de los problemas de los que habitualmente nos quejamos los padres.
La negativa a actuar según le indicamos los adultos puede estar condicionada por distintos hechos. Inicialmente, esta negativa responde a un deseo del niño por reafirmarse y experimentar la posibilidad de hacer cosas distintas a las que los adultos le indicamos, siendo frecuente que responda con una negación a las indicaciones de los adultos. Por ello, siempre que estos hechos no respondan a casos de extrema gravedad (por ejemplo, negarse a darnos la mano para cruzar la calle, etc.), no debemos darle importancia.